
Las extensiones de pelo son un coctel de sustancias peligrosas para la salud, ya que están asociadas a un mayor riesgo de contraer cáncer, ya que pueden estar fabricadas con fibras sintéticas y/o materiales de origen bilógico incluido el cabello humano, y a menudo se tratan con sustancias químicas para hacerlas resistentes al fuego, impermeables o antimicrobianas.
Debido a que se colocan directamente en el cuero cabelludo y que se calientan y se peinan, liberan esas sustancias químicas al aire y son inhaladas.
Este estudio ha constado en una investigación de la revista científica Environment &Healt.


