Disparos policiales dejan sin respuesta la muerte de una doctora en Veracruz

Foto: Redes sociales

La Dra. Bertha Burciaga Morán perdió la vida en un hecho que nunca debió ocurrir. Una mujer que representaba servicio, compromiso y humanidad terminó siendo víctima de una actuación que falló en lo más básico: distinguir a quién se le apunta.

Las autoridades han confirmado que sus elementos dispararon durante una persecución iniciada tras el robo de un vehículo en Tihuatlán. Sin embargo, en ese proceso, dos mujeres fueron alcanzadas por los disparos. Una de ellas, Bertha, murió.

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Llamarlo “confusión” no reduce la gravedad. Cuando el uso de la fuerza carece de precisión y control, deja de ser una herramienta de seguridad y se convierte en un riesgo para cualquier ciudadano.

Ella no huía, no atacaba, no representaba peligro. Solo volvía a casa.

Hoy su nombre se suma a una lista que no debería existir: la de víctimas que pudieron haberse salvado si las cosas se hubieran hecho bien.

Exigir justicia no es exagerar. Es lo mínimo.

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