Atanasio habla, no suelta a su bodoque, pero se le olvida lo importante

Foto: Redes sociales

Por Iván Calderón Flores

Resulta que ahora Atanasio García Durán sale a criticar a la gobernadora Rocío Nahle García.

Curioso.

Porque si de críticas se trata, primero habría que empezar por casa.

¿Por qué no habló cuando su hijo, Cuitláhuac García Jiménez, fue un gobernador ausente, rebasado y sin control del aparato estatal?

¿Por qué no dijo nada cuando Eric Cisneros Burgos se apoderó de la estructura de gobierno y operó como si fuera el verdadero poder?

¿Por qué guardó silencio cuando Eleazar Guerrero y el íntimo amigo Zenyazen Escobar hicieron negocios al amparo del poder, mientras Veracruz seguía esperando resultados?

Ahí sí, mutis.

Hoy es fácil opinar desde la orilla. Lo difícil era levantar la voz cuando el gobierno que encabezaba su propio hijo hacía agua por todos lados.

Y hay otro dato que incomoda:

Si Rocío Nahle ganó la gubernatura fue por su trabajo político, por su construcción territorial y por la campaña que encabezó, aun cargando con el desgaste de un gobierno al que Cuitláhuac García llegó casi sin entender cómo había llegado.

Rocío Nahle sigue enfrentando a los mismos grupos que han intentado golpearla desde hace años… y ahora, hasta con fuego amigo.

Pero ella sigue en lo suyo: trabajando y entregando resultados. Resultados que Cuitláhuac García jamás pudo dar.

Porque lo que estamos viendo no es crítica: es memoria selectiva.

Antes de señalar hacia afuera, hay que tener el valor de mirar hacia adentro.

Porque lo que hoy intenta cuestionar, es exactamente lo que su hijo nunca pudo sostener.

¡Es increíble que Cuitláhuac García tenga casi 60 años y su papá siga hablando por el!