
A tres semanas del derrame en costas de Veracruz y Tabasco, la mancha de crudo sigue expandiéndose y ya afecta más de 600 km de litoral, dejando severos daños en el ecosistema.
Mientras autoridades reportan avances en limpieza, organizaciones señalan zonas abandonadas.
Ambientalistas denuncian que aún no se identifica el origen ni se ha sancionado a nadie.


