
Luego de acudir como invitado de honor en el Teatro de los Insurgentes para celebrar 100 presentaciones del musical “El fantasma de la ópera”, Miguel Bosé causó preocupación a sus fans por presentar un semblante agotado y una voz notablemente debilitada.
Aunque fue recibido con aplausos, no pudieron evitar notar que algo no estaba bien. Cada frase parecía exigirle un gran desgaste físico, lo que contrastó con la potencia vocal.
Al finalizar, el cantante abandonó rápidamente el escenario y se dirigió a su vehículo sin detenerse a atender a la prensa ni a interactuar con el público.
Cabe recordar que, desde hace varios años ha enfrentado problemas severos de voz, derivados principalmente de una sinusitis crónica que afectó directamente su aparato fonador. A partir de 2017, comenzó a experimentar disfonía, pérdida parcial de la voz, cambios en el timbre y una notable reducción de potencia.


