
Amanda Richmond fue una enfermera estadounidense que murió tratando de rescatar a su perrito Groot en Alaska ya que este había caído al agua a través de una grieta en el hielo mientras paseaba con Amanda. Ella, sin dudarlos, se arrojó a las aguas gélidas para tratar de rescatarlo. Lamentablemente, ninguno volvió a salir.
Después de 4 meses, los rescatistas encontraron el cuerpo de Amanda aferrado al de Groot, a quien nunca soltó.


